lunes, 10 de diciembre de 2012

Una tapa navideña


No hace falta salir a la calle y meterse en un supermercado cualquiera, para darnos cuenta de que la gente, si no lo ha hecho ya, está empezando a tomar posiciones en lo que a la manduca navideña se refiere. No sé si será debido al ambiente de crisis que asola esta zona del mundo o si es que estamos volviendo a la mentalidad de abuela del "tener la despensa llena por lo que pueda pasar", pero lo cierto es que la mayoría de la gente ya tiene las compras listas y pensados los menús de estas fechas...y si no...que levante la mano el que no tenga ya algún inquilino en el congelador!!!

Por si todavía queda alguien indeciso, he aquí un plato de los de toda la vida, pero presentado de manera un poquillo más vistosa. Ideal para los prolegómenos de una cena formal, y que mientras nos preocupemos de mantenerlo templado y montarlo en el último momento, nos va a permitir tener las manos libres para tirarnos del pelo con la suegra o cuñada de turno.



PASTELITO EXPRESS DE PULPO CON ACEITE DE PIMENTÓN 




Ingredientes:

1 Pulpo mediano
3 Patatas medianas
1 hoja de laurel
Sal gorda
Aceite de oliva v.e.
Pimentón


***ATENCIÓN***
Me consta que seguís el blog gente de Galicia ...tened en cuenta que yo sólo soy una pobre castellaniña que, ni tiene un acceso a un pulpo de calidad como el que tenéis vosotros, ni seguramente lo cocina de la manera tradicional...obviamente no tengo pote de cobre ni cosas de esas...esta es una receta express para salir del paso y hacer una tapa navideña rápida y con la que quedar bien. El guiso que le hagáis al pulpo dependerá de cómo estéis acostumbrados a hacerlo normalmente. La idea de esta tapa se puede modificar. Yo lo hago así y queda bastante bueno. Así que no me vengáis con monsergas jajaj...que si yo hablara de la de veces que he visto darle la vuelta al cochinillo en el horno para que "se haga por el otro lado" y pintarlo de guarrerías...no sé yo quién saldría perdiendo jajajajj...un biquiño gallego para todos los que entráis desde allí. Reinas del aoristo incluídas, of course.


Dios mío...¡hay un pulpo en mi cocina! ¿Qué puedo hacer?

Ante todo cálmate, porque si no te has dado cuenta todavía, ya está muerto. Lávalo en agua fría y resérvalo. Pon una olla al fuego con agua por la mitad aproximadamente (calcula un poco las dimesiones de tu pulpo), una cucharadita de sal y una hojita de laurel. Cuando veas que el agua empieza a borbotear, es el momento de que lo asustes...y no, no te estoy hablando de de ponerle el último disco techno de Paloma San Basilio.

(colección personal)

Agarra el pulpo por la cabeza con unas pinzas o un gancho y sumérgelo en el agua hirviendo durante unos segundos. Sácalo y deja que vuelva a hervir el agua antes de sumergirlo otra vez. Repite esta operación unas 3 veces. Verás que además de quedar más rico, sus tentáculos se empiezan a rizar en forma de espiral. Ideal a la hora de emplatar.

Cuando ya hayas dejado de hacerle perrerías a la pobre criatura, lo sumerges por completo, y le das caña a la olla express, primero al máximo y cuando haya expulsado todo el vapor lo bajas a fuego medio. Dejas cocer unos 15-20 minutos. Sacas con las pinzas, escurres y reservas en templado. Pero no se te ocurra tirar el caldo, por Dios! Puedes ir cortando rodajitas con ayuda de una tijera y así tendrás mucho trabajo adelantado. Pinta también unos moldecitos pequeños con aceite de oliva y resérvalos.

Lava bien las patatas y con piel y todo, échalas a cocer en esa misma agua hasta que al pincharlas veas que están hechas. Mientras se van haciendo puedes ir preparando el aliño y así vas adelantando tiempo, no sea que venga tu cuñada Loli y estés todavía con el ojo sin pintar...y oye...no...ante todo digna!

Para el aceite de pimentón pon en un cuenquito un par de cucharaditas de pimentón dulce (de la Vera en este caso) y riega con aceite de oliva en crudo sin dejar de mover, añade una pizca de sal. Verás que se convierte de repente la salsa en una maravilla de color naranja. Puedes incluso guardar la mezcla si te sobra un poco, porque te aguanta en la nevera perfectamente una semana o así.

Saca las patatas, tira el caldo y deja que se enfríen. Pélalas y machácalas con un tenedor hasta obtener una pasta. Añade un poco de pimienta negra. Pon en una sartén una cucharadita de aceite y saltea el puré durante unos segundos para que tome un sabor y un tono más dorados.Resérvalo en templado también hasta el momento en que tengas que emplatarlo todo.


Cuando llegue el momento agobio agradecerás tener todo listo ya y sólo tendrás que coger los moldes y forrarlos con unas rodajitas de pulpo. Con ayuda de una cuchara vas añadiendo un poco de patata y presionando ligeramente para que el pastelito quede perfecto. Ponlos en el plato boca abajo y dales un ligero golpecito para que se desprendan. Sólo tienes que regarlos con un toque de aceite de pimentón y añadir una poquita de sal gorda a cada uno. Decóralos con un tentáculo.


Voilà!

¿Quién dijo agobio?




**// El Pick-Up de Cabriola: CIUDAD SOLITARIA  de Luis Aguilé

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Aceituneando


Todos los países tienen sus cosas ricas, pero hay que reconocer que en España nos llevamos la palma en la mayoría de los casos. Aceites, mariscos, embutidos o buenos vinos, pueblan el territorio íbero de norte a sur para  deleite de oriundos y foráneos de una manera supina.
Pero quizás una de los alimentos más humildes, y a la vez, más utilizados en el día a día de la gastronomía cañí sea la aceituna.
Quién no se ha tomado alguna vez un buen vinito acompañado de un plato de estos bombones salados que suelen venir dispuestos de múltiples maneras: con hueso, sin hueso, gordales, gazpachas, aliñadas o rellenas de anchoa y pimiento.
A mí desde luego me vuelven loca de cualquier manera, y aprovechando que el gremio de La Aceituna de España ha hecho una paradita por tierras charras con su famoso Aceituning, me he animado a hacerle mi propio aliño a un bote de gordales...una tapita ideal para el aperitivo, y doy fe que deliciosa!


ACEITUNAS RELLENAS DE CENTOLLO CON ALIÑO DE CAMPARI Y MANDARINA



Ingredientes:

1 tarro de aceituna gordal deshuesada
1 lata de carne de centollo al natural
1 vaso de Campari
1 cucharada de miel de romero
El zumo de dos mandarinas
Aceite de oliva v.e.
Ralladura de media mandarina


El primer paso que tenemos que dar es poner en un cazo un vaso de Campari con el zumo de dos mandarinas. Dejamos que evapore el alcohol, añadimos una cucharada de miel de romero y dejamos reducir a fuego suave hasta que la mezcla se transforme en una especie de jarabe no muy espeso (si no os gusta el Campari, podéis hacer lo mismo con cualquier tipo de vermut).

Mientras vamos haciendo el aliño, escurrimos el bote de aceitunas, y con mucho cuidado vamos rellenándolas con la carne de centollo. No hay que hacerlo "al mogollón" porque corremos el riesgo de que se nos rompan las aceitunas. Podemos ayudarnos del mango de un tenedor finito o un palito de brochetas. El gran truco para hacer que los comensales las devoren en cuestión de segundos es rellenarlas de tal manera que la farsa salga por fuera rebosando y así puedan verla todos. Además de dar color y volumen al plato, os aseguro que incitan a alargar la mano y agarrarlas a puñados jajaj

Las vamos colocando en un plato,(amontonándolas unas sobre otras que suelen quedar más pitis) y dejamos enfriar la reducción unos minutos. Salseamos por encima (sin pasarnos), rallamos media mandarina encima del plato y, por último, rociamos con un chorrito de aceite de oliva en crudo.



Una verdadera locura, además de otra forma se servir algo tan básico y simple como un bote de aceitunas. Y tú...¿Te animas a crear un aliño?
 


**// El Pick-Up de Cabriola: PEPE SERÁ PAPÁ de Los Bohemios

martes, 20 de noviembre de 2012

Tapa express


Una de las peores cosas que puede haber en este mundo es ponerse a actualizar el blog justo después de comer. Entre que ya tienes más que enterrada la motivación del hambre y que morfeo va tendiendo sus redes poco a poco para intentar pescarte cual pescaíto onubense, es imposible -por más que te lo propongas- escribir más de una línea cada treinta minutos. Así que no me entretengo más y os dejo una tapita, de las que acompañadas con una copa de vino harían las delícias hasta de los más insensibles que insisten en seguir alentando viejas rencillas nacionales en días como hoy.
Pero qué cansinos sois ya, coño.



CABRIOLITOS DE AGUACATE



Ingredientes:

Un par de aguacates no muy blandos, pero maduros
Almendra molida
Pan rallado
Un huevo
Harina
Sal
Pimienta negra
1 limón
Aceite de oliva virgen extra


Lo primero que haremos será mezclar un par de cucharadas de pan rallado con otras dos de almendra molida cruda. Más o menos la misma proporción de los dos ingredientes. Si alguien tiene ya la almendra tostada, o le gusta ese toque quemadito, que le dé candela en un minuto y proceda.

Pelamos los aguacates y los cortamos en rodajitas no muy finas, ya que se nos podrían deshacer.  Las salpimentamos y pasamos por harina-huevo batido-pan y almendra rallado. Vamos haciéndolo con todos los trozos  mientras se nos va calentando la sartén, el cazo o la freidora, que cada casa es un mundo...y cada cocinillas, una galaxia entera jajaj

Con ayuda de unas pinzas vamos sumergiéndolos en el aceite y dejamos freír durante unos segundos, hasta que veamos que la capa de fuera va tomando un tono dorado y crujiente.  Los vamos sacando a un papel absorbente y servimos inmediatamente con unas gotitas de zumo de limón recién exprimido.

Os aseguro que son, deliciosos a la par que sanos y originales...y es otra manera de comer aguacate, que suele dejar flipado al personal.


Y ahora otro asunto:

El otro día me preguntaban por qué nunca contesto los comentarios del blog, a menos que sean preguntas directas o dudas sobre las recetas. La respuesta es muy simple: soy más vaga que la chaqueta de un sastre, para qué vamos a engañarnos, pero si realmente os apetece que los conteste según los vais dejando no tenéis más que decírmelo...soy toda vuestra...¿realmente queréis que los conteste?, ¿los leeríais después?...¿queréis que cambie algún otro aspecto del blog?
¡¡LECTORES, MANIFESTAOS!!



**// El Pick-Up de Cabriola: COMME TANT D'AUTRES de Françoise Hardy

viernes, 16 de noviembre de 2012

Un pedacito de historia


Hace unos días comentaba que tenía pendiente de enseñaros unas joyas de papel relacionadas con la gastronomía. Pues bien, hoy ha llegado el momento de desempolvar estas viejas reliquias y compartirlas con todos los que amáis la tradición culinaria propiamente dicha.
Como ya sabéis o podéis intuir, si sois lectores relativamente recientes, colecciono todo tipo de libros y objetos relacionados con la cocina anteriores al final de los años 60. Libros, recetarios, publicidad,  o envases, son los inquilinos más destacables de este baúl de la nostalgia que puebla mi espacio del día a día...
Pues bien, hace unos meses en el rastro, rebuscando en unas cajas de revistas viejas, encontré dos agendas llenitas de polvo de las que solía editar la Sección Femenina para gloria de las féminas patrias.  Como felizmente suele ocurrir en este tipo de situaciones, el vendedor -que evidentemente no sabía qué se traía entre manos- se puso muy contento de poder quitarse "el muerto" de encima...y yo más feliz todavía porque era perfectamente consciente de lo que me llevaba.


Estas agendas, escritas a mano en su totalidad, pertenecieron a una señoritinga de la alta alcurnia salmantina, de las de peinado de aguas y abrigo de visón. Y fijaros lo que es la casualidad, que esta señora tenía una familia bastante conocida por todos sus costados, la cual ostenta aún hoy en día, el honor de llevar el nombre de una de las calles más céntricas de nuestra ciudad.
El nombre me lo guardo para mí, por un respeto a la memoria de la interesada, que está claro que no han tenido ni sus más allegados al deshacerse de ésto. C'est la vie.


Yo me quedo con la feliz idea que tuvo esta mujer de grabar a pluma el día a día de los dos  años que forman parte de nuestra historia, tanto gastronómica como social.


Anotaciones cotidianas...de lo que se solía gastar en Salamanca en limosnas, sus lujos de chocolate con churros y cine diarios, o sus pedidos de cisco a la mítica fábrica de Mirat, se complementan con el registro minucioso de las matanzas que hacían para la familia, el coste de cada ingrediente que utilizaba para las mismas, y sobre todo, el resultado final en forma de morcillas, farinatos o longanizas. También incluye la fórmula magistral del adobo para las chichas, y la receta para la morcilla de piñones casera...ahí es nada, oiga!


Os dije el otro día, que los salmantinos íbais a tener un plus de ventaja al conocer directamente -o al menos de oídas- los sitios que aparecen. Y los que no, seguro que en vuestras ciudades también existen - o han existido- viejas glorias como estas del comercio de la alimentación.
Ultramarinos de aromas a especias y frutas escarchadas encargados de amenizar las cestas de la compra españolas no sólo durante los años de la postguerra, sino también unas cuantas décadas más. Aquí duraron, más o menos hasta el año en que abrieron Simago, ya que ésto supuso una verdadera consternación para la sociedad charra.



 Las agendas en sí son todo un puntazo. Editadas por la ya desaparecida Sección Femenina, tienen toda la esencia de los Coros y Danzas, de las nociones básicas de higiene y cuidado de niños y, sobre todo, de las tablas de gimnasia para niñas pizpiretas en pololos, seguramente al ritmo del famoso "Gibraltar...Gibraltar" jajajajaj...


 Es una lástima que de todos los ultramarinos que existieron en Salamanca, hoy en día sólo queda Paco. Al resto, como soy relativamente joven, los recuerdo dando sus últimas boqueadas...mejor dicho, a casi todos... porque de la existencia de la Casa Montegrís, es la primera noticia que tengo. Se encontraba situada en la C/ Prior, en el mismo local que hoy regenta, paradójicamente,  Burguer King.


Y qué decir de los artículos interiores de la agenda...desde recetas de cocina clasificadas por estación, hasta consejos para bajar culo o artículos políticos sobre los vicios y virtudes del bolchevismo...vamos, casi como la Cosmopolitan hoy en día, ¿eh?


¿Quién no se acuerda de Mantequerías Marcos en la C/ Concejo? Este ultramarinos sí que llegué a conocerlo e incluso compré alguna vez en él  no siendo ya tan niña. Una de las últimas grandes glorias charras. Y si no que se lo digan a la actriz Charo López, que era una gran habitual de este comercio antes de que lo cerraran.
Qué paradójico y a la vez qué chocante resulta comprobar cómo en la Salamanca (ciudad miserable donde las haya) del año 56 se podían conseguir quesos de bola, Gruyere, o incluso foie...mientras que seguramente la otra parte de la población basaba su alimentación en las famosas patas de pollo en pepitoria.


Y para terminar este paseo por la historia comercial salmantina que venía incluída en estas dos agendas, he aquí una selección que engloba desde papel de cartas con ribete de luto, el recibo de las donaciones a San Estanislao de Kotska, un recordatorio de los típicos ejercicos espirituales y un par de recibos procedentes de las desaparecidas Droguería San Antonio (Plaza del Mercado) y Lavandería Nurilu  (C/ Gran Capitán)


Desde luego es un lujazo poder bucear en la historia reciente de una manera tan clara e ilustradora. Qué feliz idea tuvo esta señora de ir anotando y guardando todo lo que caía en sus manos. Otro día seguiremos recordando el consumo alimenticio de los hogares españoles en los años 50.


**// El Pick-Up: SOY UN TSUNAMI de Karmele Marchante


domingo, 11 de noviembre de 2012

Xerocomus Impolitus


Si la semana pasada os ponía los dientes largos con esa maravillosa y completamente deliciosa mermelada de madroños que ha causado una gran consternación entre todos aquellos que han tenido la oportunidad de probarla, hoy os vengo a hablar -tal y como es tradición en este blog- de setas.
A pesar de que tenía mis reservas sobre cómo iba a transcurrir el Otoño...ha llegado el momento de decir alto y claro que hacía muchos años que no recordaba una estación tan mojada, con todo lo que eso supone, tanto para frutos otoñales, como para mis venerados hongos.

Hoy le toca el turno a una variedad de la que nunca os había hablado hasta ahora y, no por eso, menos importante. La casualidad  hizo que encontrara  a los pies de una encina unos buenos y fragantes ejemplares, los cuales transformé de inmediato en esta maravilla, de la que, siento decir,  ya no quedan ni las migas.


TOSTA DE XEROCOMUS IMPOLITUS CON SALSA DE AJO



Ingredientes:

Unos ejemplares de Xerocomus Impolitus (o cualquier otra variedad de Boletus)
Un buen pan de maíz
Un diente de ajo picado
Un toque de tomillo montuno
Toque de sal
Toque de pimienta blanca
Aceite de oliva Virgen Extra

Para la salsa:

Un par de cucharadas de crème fraîche
medio diente de ajo,
sal,
una cucharadita de miel,
 un chorrito de vinagre de Jerez
y aceite de oliva v. e.


Los Xerocomus Impolitus (Hemileccinum i.) (Boletus i.) pertenecen a una variedad de boletus que suele encontrarse bajo las encinas, robles o castaños y que, aunque no es tan aromática y gustosa como otro tipo de especies de la misma familia, tiene muy buen paladar y acepta una gran variedad de maneras de cocinarse.  Más información sobre esta especie  pinchando aquí.



Y ahora la pregunta del millón:

CÓMO LIMPIARLOS:

  Lo primero que debemos hacer es librarnos del pedúnculo. No es que no sea comestible, pero en esta variedad tiene muy poco valor culinario, por lo que si decidimos prescindir de él no va a pasar absolutamente nada. Acto seguido cepillamos el "sombrero" para librarnos de impurezas o bichillos que encuentran en él su mejor hábitat en esta época del año.
Y ahora, atención, si el ejemplar nos cabe en la mano, es decir, cuenta con muy pocas horas, procederemos a laminar el sombrero y reservaremos.
 Si, por el contrario, tiene unas dimensiones y peso considerables, nos libraremos de la esponjita que tiene debajo. Es un procedimiento que se puede llevar a cabo perfectamente con los dedos. También lo laminaremos reservándolo.

Para la salsa de ajo: Coloca en el vaso de la batidora medio diente de ajo, una cucharadita de sal y otra de pimienta y un par de cucharadas de crème fraîche y un poquito de miel. Con un hilito de aceite vamos emulsionado la mezcla igual que si se tratara de mahonesa hasta que esté montada, pero no quede tampoco muy espesa. Se puede añadir un chorrín de leche para aligerarla. Añadimos unas gotas de vinagre de Jerez y reservamos.




Picamos un diente de ajo y lo salteamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva (el truco es no dejarlas muy grasas), añadimos las setas y salteamos hasta que empiecen a tomar un tono dorado. Espolvoreamos con tomillo y reservamos.
Tostamos unas buenas rebanadas de pan (a mí me gustan más en la sartén, qué queréis que os diga) y extendemos la salsa de ajo con ayuda de una cuchara. Colocamos las setas calientes encima y ya podemos disfrutar de este bocado tan especial que nos brinda el Otoño.


Aprovecho para recordar:
  1. Utiliza siempre cesta, así no destruirás la naturaleza y, además,  las setas llegarán a tu plato en perfectas condiciones.
  2. No te cargues el micelio, ni las pises o destroces. Aunque sean especies tóxicas debes dejarlas formar parte del ciclo. Con no consumirlas es suficiente. Déjalas vivir.
  3. Procura no consumir alcohol mientras estés degustando un plato de setas. Muchas variedades son incompatibles y así te evitarás más de un problema.
  4. Con la setas no te la juegues, si no conoces la variedad o tienes dudas, tíralas. No te andes con tonterías, que tu vida está en juego.

Llevo cogiendo setas desde que tenía 6 años y, por eso de la gran tradición micológica que hay en mi familia, conozco algunas variedades bastante bien. Aun así, ayer por la tarde, al llegar a casa tuve que tirar algunas  de las que no estaba muy segura. Las setas con una cosa muy seria. Aunque te den gato por liebre, si quieres darte el gustazo, págalas en alguna frutería de confianza. Nunca jamás te aventures por tu cuenta, y si lo haces, no incites a nadie más a consumirlas.


 Si las conoces, las respetas, y sabes disfrutarlas, adelante, porque....


.....están divinas! jajajaj





**//El Pick-Up de Cabriola: CÓMO ME LAS MARAVILLARÍA YO de Lola Flores