A pesar de que mucha gente piense lo contrario, la casquería es uno de los alimentos más sanos y que más proteínas tiene en la pirámide alimenticia, y si a eso le sumamos el amplísimo abanico de posibilidades gastronómicas que se presentan ante nuestros humildes fogones, nos encontramos con toda una maravilla organoléptica, ya utilizada hace miles de años.
Bien es cierto, que no he probado todas y cada una de las variedades en las que ésta se presenta y problablemente no lo haga por cuestiones de haber crecido bajo los parámetros de lo que puede considerarse ser una niña tiquismiquis persona seria y responsable, sin embargo también he de reconocer que todo lo que he probado hasta ahora me ha dejado completamente fascinada. ¿Me atreveré alguna vez a ampliar mi franja de acción probando cosas aún más gore del tipo sesos, criadillas o ubre? ¿lograré liberarme alguna vez de los prejuicios casqueriles completamente? ¿por qué estoy escribiendo estas preguntas existenciales al más puro estilo Carrie Bradshaw?
Sin más dilación, y siguiendo el hilo, hoy os presento uno de mis clásicos, con el que chupan el plato literalmente todas las almas inocentes que osan sucumbir en sus garras...
RIÑONES DE LECHAL AL CHOCOLATE AMARGO
Ingredientes: (para una ración de 2-3 personas) Unos 10-12 riñones de lechal, 1 cebolleta, 2 chalotas, 1 diente de ajo, 1 hoja de laurel, tomillo fresco, pimienta negra, 1 copita de Jerez, 2-3 onzas de chocolate amargo, sal, aceite de oliva, pan de leña en rebanadas.
ATENCIÓN!!
AUNQUE NO LO PAREZCA, ESTO ES UNA RECETA SALADA
- Salamos los riñones y los dejamos macerando, bien limpios, en leche durante una noche aproximadamente.
- Al día siguiente, los lavamos bien, los cortamos en trozos no muy pequeños y los reservamos.
- Ponemos a pochar la cebolleta y las chalotas con una hojita de laurel.
- Cuando estén empezando a pocharse (más o menos cuando la cebolla esté transparente, tampoco conviene caramelizarla si queremos un toque consistente al final) añadimos los riñones y dejamos saltear durante unos minutos con un golpecito de molinillo de pimienta.
- Mientras se van haciendo, cogemos el mortero y hacemos una mezcla con el ajo, el tomillo fresco y el vino de Jerez y un chorrín de agua.
- Regamos los riñones con la mezcla del mortero y dejamos que se vayan mezclando los sabores. Los riñones no tienen que cocerse, simplemente estar bañados con la salsa para que den un ligero hervor.
- Ponemos a tostar unas buenas rebanadas de pan de leña y reservamos.
- Cuando queden unos 4 minutillos más o menos, añadimos las onzas de chocolate (no hace falta rallarlas, ya que se van a disolver rápidamente) y apagamos el fuego, mezclando bien todo.
Montamos el plato poniendo una rebanada de pan en el fondo del plato y servimos encima un par de cucharadas de riñones y salseamos. Tampoco pasarse, a menos que queramos ponernos tordos....recuerdo que la Operación Bikini está ahí a la vuelta de la esquina jajaj
Haced la receta, no os arrepentiréis, el toque del chocolate es espectacular, lo garantizo!
**// El Pick-Up de Cabriola: JOHNNY, FRANÇOISE ET SYLVIE de Chouchou (Salut Les Copains)









